Hay películas que presentan un héroe… y películas que presentan un mundo. Thor pertenece a esta última categoría. Antes que relato de origen, es un puente entre lo terrenal y lo mítico, una historia que entiende que para construir un universo Marvel más grande hace falta primero mirar hacia arriba: hacia reinos dorados, corredores infinitos, genealogías divinas y tormentas que no nacen del clima, sino del temperamento.



















