Hay secuelas que buscan expandir un mundo… y secuelas que buscan corregirlo. Thor: El mundo oscuro intenta hacer ambas cosas al mismo tiempo. Tras la visión teatral y mitológica de Kenneth Branagh, Marvel quiso llevar al dios del trueno hacia un terreno más sombrío, más físico, más cercano al tono que luego caracterizaría a la saga de El Soldado de Invierno. Alan Taylor —con su experiencia en Juego de Tronos— aporta un mundo más denso, más frío, más tangible.



















