Hay secuelas que buscan repetir la fórmula… y secuelas que intentan comprenderla. Iron Man 2 pertenece a esta segunda categoría. No es una continuación más: es una película que se mira a sí misma, que observa las grietas abiertas por la primera entrega y decide explorar qué ocurre cuando un héroe, recién nacido, cree tener todas las respuestas demasiado pronto.



















