Hay desenlaces que buscan cerrar un viaje… y otros que buscan revelar su verdadero precio. La batalla de los cinco ejércitos pertenece a esta segunda clase: no concluye la historia del hobbit como un cuento épico, sino como una herida que termina de abrirse antes de poder empezar a cicatrizar. Peter Jackson abandona aquí toda ligereza y entrega la película más áspera, más sobria y más emocional de la trilogía. El viaje deja de ser descubrimiento y se convierte, por fin, en consecuencia.

















