Hay películas que no se ven: se habitan. La comunidad del anillo es una de ellas. Fue estrenada en 2001, pero parece existir desde siempre, como si la Tierra Media hubiese estado esperando a que alguien la encendiera en la pantalla. Peter Jackson no adapta a Tolkien: lo escucha. Atiende sus silencios, sus luces y sus sombras. Entiende que la fantasía no es un escape, sino un espejo, y que la verdadera épica no nace en la batalla… sino en la fragilidad.

















