Hay películas que redefinen un personaje… y películas que redefinen un universo entero. El Soldado de Invierno pertenece a esta segunda categoría. Marvel venía de explorar lo cósmico, lo mitológico, lo tecnológico. Pero aquí decide hacer algo radical: bajar a la tierra. Quitar colores. Quitar brillo. Quitar confort. Y poner en manos de Steve Rogers un mundo donde los enemigos no llevan uniforme, sino sonrisa.







