En un universo que avanzaba hacia lo colosal, hacia lo cósmico y lo inevitable, Civil War llegó como un golpe más silencioso pero mucho más doloroso.
No es una película que busque ser más grande, ni más épica, ni más luminosa.
Su apuesta es otra: demostrar que incluso los héroes más poderosos pueden fracturarse cuando las verdades que sostienen su mundo dejan de encajar entre sí.

