Hay películas que cierran una historia… y películas que cierran una era. Vengadores: Endgame pertenece a esta segunda categoría. No es un desenlace construido a base de estruendo, sino de significado. No busca superar la gravedad de Infinity War, sino completarla. Su fuerza no reside en la sorpresa, sino en la consecuencia. Es una obra que comprende que un universo que ha crecido durante once años necesita un final que no sea únicamente espectacular, sino profundamente humano. Y ahí, en esa combinación entre épica contenida y emoción madura, encuentra su grandeza.





