Hay películas que inauguran universos… y películas que inauguran maneras de mirar. Iron Man pertenece a esta segunda categoría. Antes de que existiera un plan de Kevin Feige, antes de que las escenas poscréditos se convirtieran en tradición, antes de que las palabras “Universo Cinematográfico” colonizaran el cine comercial, hubo un gesto sencillo: un hombre atrapado en una cueva, construyendo su vida de nuevo con las manos, el ingenio y el miedo.

