En 1956, cuatro años después de los sucesos en el convento de Rumanía, la hermana Irene vive destinada en Francia, intentando dejar atrás lo que experimentó con Valak. Sin embargo, una serie de muertes inexplicables relacionadas con la Iglesia despiertan la sospecha de que el demonio con forma de monja ha regresado.
En 1952, en un convento aislado de Rumanía, una joven monja se quita la vida en circunstancias misteriosas. El Vaticano envía al padre Burke — un sacerdote con un pasado marcado por los exorcismos— y a la novicia Irene para investigar lo sucedido. Acompañados por un campesino local apodado “Frenchie”, los tres se adentrarán en una abadía envuelta en sombras, donde una entidad demoníaca adopta la forma de una monja para aterrorizar a todo aquel que se cruce en su camino. Esa presencia no es otra que Valak, la misma que conocimos en The Conjuring 2 (2016).
En 1971, la familia Perron se muda a una granja en Rhode Island buscando un nuevo comienzo. El lugar, rodeado de árboles y con el encanto de lo rural, pronto se convierte en el epicentro de lo inexplicable. Ruidos en la noche, relojes que se paran a la misma hora, puertas que se cierran solas, sombras que se mueven en la penumbra. Lo que parecía un hogar acogedor se transforma en una trampa invisible. Desesperados, los Perron recurren a Ed y Lorraine Warren, reputados investigadores de lo paranormal, que descubrirán que lo que acecha allí es mucho más oscuro y peligroso de lo que imaginaban.