Tras los sucesos de The Conjuring, Ed y Lorraine Warren deciden llevar la muñeca Annabelle a su casa y encerrarla bajo llave en una vitrina bendecida dentro de su sala de artefactos. La pareja sabe que el objeto es demasiado peligroso para quedar en libertad, pues parece atraer a entidades malignas allí donde se encuentra.

