Hay películas que sorprenden… y películas que reinventan. Guardianes de la Galaxia pertenece a esta segunda estirpe. Antes de su estreno, era el proyecto más arriesgado de Marvel: personajes desconocidos, un mapache armado, un árbol que solo decía tres palabras, un protagonista que baila y un villano que amenaza con solemnidad absoluta.
Y, sin embargo, James Gunn convierte lo improbable en inevitable.

