Hay películas que amplían un universo… y películas que lo abren en canal.
Doctor Strange pertenece a la segunda categoría.
Antes de su estreno, era uno de los proyectos más arriesgados de Marvel: un neurocirujano arrogante, magia multidimensional, un mundo que se dobla sobre sí mismo y un protagonista cuya mayor enemiga es su propia soberbia.



















