Hay películas que redefinen a un personaje… y películas que lo devuelven a su verdad más sencilla. Spider-Man: Homecoming pertenece a esta segunda estirpe. No busca repetir la tragedia del origen ni la solemnidad del héroe adulto; quiere mostrar a un adolescente que intenta llevar un traje demasiado grande mientras lucha por entender quién es. Jon Watts construye un relato ligero en apariencia, pero profundamente humano en su fondo: la historia de un chico que confunde el heroísmo con la aprobación y descubre que, para ser Spider-Man, primero debe aprender a ser Peter Parker.



